miércoles, 19 de julio de 2017

¿Cómo funciona un martillo neumático?

Compresor worthington pozo julia (foto de archivo histórico minero)
Compresor worthington Pozo Julia, en Fabero (foto de archivo histórico minero)

El ingenio del hombre no tiene límites y a medida que se han creado necesidades, se han buscado soluciones. La creciente demanda de minerales hizo que se investigara en la forma de mecanizar las minas para incrementar la producción y reducir los costes. Hasta la llegada del aire comprimido a las minas, el trabajo era mucho más duro y menos productivo. Con la pica de mano, el minero tenía que hacer un gran esfuerzo físico para arrancar el carbón, a pesar de que el peso era mucho menor que el del martillo neumático. Más o menos, con la pica de mano se extrae un 40% de lo que se saca con un martillo neumático, por lo que la inversión merece la pena. 
Ya os hemos hablado de por qué no se podían utilizar herramientas eléctricas en las minas de carbón de Barruelo, pero si quieres recordarlo, pincha aquí.

El primer martillo neumático lo construyó en 1848 Jonathan J. Couch, en Estados Unidos. En Europa, el primero se patentó en 1855, aunque tardarían bastantes años en empezar a utilizarse en minas de carbón de interior. 
Hemos encontrado una foto de la construcción del Calero, que data de 1911/1912 en la que se ve un martillo neumático utilizado para profundizar el pozo.


construcción del pozo Calero (1911/1912). El hombre con camisa blanca tiene un martillo neumático
Construcción del pozo Calero (1911/1912). El hombre con camisa blanca tiene un martillo neumático

Pero ¿cómo funciona un martillo neumático? La palabra neumático proviene del latín pneumaticus y este del griego pneuma, que significa "aire". Esto nos da a entender que el funcionamiento de estos martillos es a través del aire, en concreto del aire comprimido.
El aire, como todos los gases, se puede comprimir. Sus moléculas tienden a ocupar todo el espacio disponible dejando mucho "hueco" entre las ellas y la compresión consiste en "juntar" esas moléculas, aumentando su presión para que ocupen un menor espacio. De esto se encarga el compresor, una máquina que tiene un motor que mueve un pistón que comprime el aire para almacenarlo en un calderín. 
Para que el aire comprimido llegue con suficiente presión a todas las partes de la mina, estos compresores deben de ser gigantescos, ya que debe recorrer kilómetros de tubería por el interior de las galerías.


Funcionamiento interno de un martillo neumático
Funcionamiento interno de un martillo neumático
Ya tenemos el aire comprimido en la manguera que va conectada a nuestro martillo, ya sea de picador o de barrenar, y cuando accionamos el gatillo, el aire a presión entra en el cilindro. Dentro del mismo se encuentra el pistón, que se mueve a gran velocidad y golpea la punterola o barrena. Existe una válvula de retorno por la que pasa el aire y hace que el pistón regrese a su posición inicial. Este golpeteo se puede producir hasta 2.000 veces por minuto, lo que junto al peso elevado de la herramienta, hace el trabajo mucho más sencillo.

Como hemos visto, el martillo neumático trajo grandes ventajas, pero muchas veces olvidamos las consecuencias negativas que afectaron a los mineros tras su utilización. Los niveles de polvo se dispararon comparado con la utilización de las picas y barrenas de mano y son por todos conocidas las nefastas consecuencias de la silicosis en la salud de los mineros.

Ahora ya sabes cómo funciona un martillo neumático y si quieres saber más sobre este, o cualquier otro tema relacionado con el carbón, puedes venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Óliver del Nozal

martes, 11 de julio de 2017

Fallo del II Certamen Internacional de Relatos Cortos sobre la Minería del Carbón del CIM de Barruelo

Este año, el certamen ha sido más internacional que nunca y hemos recibido relatos de Francia, Venezuela, Argentina, México, Colombia y de buena parte de la geografía española. Todo un éxito y os estamos muy agradecidos por esta buena acogida.

Una vez más, no ha sido fácil decidir los ganadores del certamen, pero nunca es fácil.

La entrega de premios tendrá lugar en La Casa de la Cultura de Barruelo, el viernes 14 de julio a las 19:30 durante el acto de apertura de las fiestas de Nuestra Señora del Carmen.

Tras varias cribas y negociaciones se ha llegado a una difícil decisión. De entre todos los relatos recibidos, teniendo en cuenta que se ajusten a las bases, la redacción, las emociones transmitidas y la visión del ámbito minero, se ha decidido que los relatos y autores premiados sean los siguientes.

Primer Premio 
Down (Pilar María Lorenzo Diéguez)

Segundo Premio
El Vestido verde (Laly del Blanco Tejerina)

Tercer Premio
Miedo abajo (Ángeles de Blanco Tejerina)

Desde el CIM de Barruelo queremos agradecer a todos los participantes el haber dedicado su tiempo a regalarnos unas páginas y dar la enhorabuena a los ganadores, a los que esperamos ver en la entrega de premios.
A continuación, vamos a poner los relatos ganadores para que los podáis leer.




miércoles, 5 de julio de 2017

Todas las portadas de los programas de las fiestas del Carmen

Cartel Fiestas del Carmen de Barruelo 1968
Cartel Fiestas del Carmen de Barruelo 1968

Desde el CIM de Barruelo y en estas fiestas tan señaladas, hemos querido tener un detalle con todos los barruelanos. Hemos recopilado de nuestro archivo todas las portadas de los programas de fiestas de Nuestra Señora del Carmen desde 1949 y aunque nos faltan algunas (8), os animamos a que busquéis la de vuestro año de nacimiento. Si alguien tiene alguna que no aparezca en este recopilatorio, nos haría muchísima ilusión que os pasarais por el museo para que podamos escanearla y agregarla al archivo.

Esperamos que os guste nuestro pequeño regalo y lo disfrutéis. Podéis descargaros el PDF con todas las portadas aquí.

Óliver del Nozal


miércoles, 21 de junio de 2017

La "calicata". La minería ilegal casera.

Bocamina de la calicata del bar Perazancas
Acceso de la calicata del bar "Perazancas"

A lo largo de la historia siempre ha existido una explotación ilegal y rudimentaria de las capas de carbón en la cornisa cantábrica. Al encontrar un afloramiento, los vecinos excavaban para extraer el mineral y avanzaban hasta donde les permitía la ventilación. Las leyes de minería han ido poniendo freno a esta actividad, pero eso no quiere decir que hayan desaparecido. A estas explotaciones ilegales, en Barruelo se las conoce como calicatas, aunque la RAE define el término como "la exploración de un terreno con una barrena o una sonda para saber los minerales que contiene".

Las capas de carbón se suelen encontrar por azar a la hora de hacer una zanja, un camino o el paso de una vía de ferrocarril. También pueden aflorar al exterior en una ladera, estando cubiertas por algunos centímetros (o metros) de tierra y humus. Cuando un vecino con conocimientos daba con uno de estos afloramientos en una zona en la que lo pudiera extraer sin llamar la atención, aprovechaba la oportunidad. Como en otras partes de nuestra geografía, la picaresca del pueblo ha buscado siempre obtener un beneficio incluso si había que saltarse algunas leyes, y Barruelo no era una excepción. 

Las calicatas tenían su peligrosidad y aunque no fueran muy profundas, requerían pericia para su fortificación. Aunque en muchas ocasiones fuesen los mineros los que las explotaban, se han dado casos de accidentes mortales por el hundimiento de una calicata.
En el barrio del Río hubo un accidente en una de ellas, matando a dos personas que trabajaban en el interior. Aunque no cuenten de forma oficial, nosotros las englobamos junto con el resto de muertes que ha provocado el carbón en nuestra comarca.

Pero no todas las calicatas estaban en el monte. En ocasiones, haciendo una reforma en casa, podían tener la suerte de encontrar una capa en el patio o sótano, por lo que tenían la mina en casa. En ese caso se ponían manos a la obra para extraer el mineral que alimentaba las bilbaínas, ahorrándose un dinero en la compra del carbón.
"Bocamina" de la calicata del bar perazancas
Acceso de la calicata del bar "Perazancas"
Cuentan en el pueblo que la calicata más famosa estaba en la bodega del bar "Perazancas". El edificio se derruyó, pero a día de hoy podemos ver la entrada llena de escombro.

Se dejaban de explotar cuando el carbón se acababa o si la peligrosidad aumentaba demasiado. Obviamente eran actividades ilegales, por lo que una denuncia de un vecino envidioso o si un empleado de la empresa se enteraba, podía acabar con la explotación.

Si quieres saber más sobre las calicatas o sobre cualquier otro tema relacionado con la minería del carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Óliver del Nozal

miércoles, 24 de mayo de 2017

Topónimos de la montaña palentina en paleontología.

Revilloceras barruelense
Revilloceras barruelense
La geología, como cualquier otra ciencia, está plagada de nombres extraños y áridos, difíciles de recordar y que nos suelen "echar para atrás" cuando los vemos, pero hay algunos que merecen especial interés y que creo os van a gustar. Entre tanto latinajo nos encontramos con nombres familiares de nuestra comarca, todos con su historia, que paso a contaros. 
Luis José Sardina es un gran amigo del CIM de Barruelo, además de un estudioso de la geología de nuestra zona, así que le he pedido que nos cuente estas historias. Os dejo con sus palabras.

La clasificación de los seres vivos se hace de una manera jerárquica, así cada grupo se incluye en uno mayor siguiendo el siguiente orden: las especies en conexión se agrupan en géneros;los géneros en familias; las familias en órdenes; los órdenes en clases; las clases en tipos o filos (los botánicos prefieren usar el término división) y los filos en reinos. La base de la clasificación biológica es la especie. Todos tenemos una idea de lo que es una especie y usamos el término coloquialmente: los perros constituyen una especie, las rosas otra, nosotros otra etc. Podemos definir como especie al conjunto de seres vivos que pueden cruzarse entre sí para dar una descendencia viable. Para que cada especie, tanto viva como extinta, sea reconocida y aceptada en el mundo entero se la describe utilizando un nombre binario. Este nombre es una combinación de dos palabras en latín; género más especie y se acompaña con el apellido del autor que lo describió y lo publicó por primera vez. Así por ejemplo el lobo sería: Canis lupus, Linnaeus.

Estos nombres científicos, que se utilizan tanto para identificar ciertos ejemplares como para referirse a determinadas especies se rigen por un sistema de normas muy estricto, este sistema ha sido estandarizado en un código que sirve para que cada especie tenga un nombre científico sin posibilidad de duda o equivocación. Todas las letras del nombre han de ir en itálicas y la primera letra se escribe con mayúscula .

La mayoría de los nombres científicos suelen resultar totalmente incomprensibles y faltos de significado para la gente corriente, debido al desconocimiento que hoy tenemos del griego y el latín. Pero si repasamos con cuidado los nombres de ciertas especies fósiles descritas en nuestro valle, veremos que nos “suenan” a algo más. Vamos a describir alguna de ellas y cómo surgió su nombre.

Numerosos especímenes tanto de flora como de fauna recogidos durante las campañas realizadas en los años 50 y 60 del siglo pasado por estudiantes de Leiden (Holanda), fueron examinados y descritos posteriormente. Vamos a describir algunos de ellos:
Lithostrotionella  orboensis
Lithostrotionella  orboensis

G.E. de Groot en un trabajo sobre Corales Rugosos describe entre otros: Lithostrotionella orboensis , Arachnastraea orboensis. Ambos recolectados en las calizas que se encuentran al lado del pueblo de Orbó.

Arachnastraea  orboensis
Arachnastraea  orboensis
Fusulinella branoserae
Fusulinella branoserae

A.C. van Ginkel describe Fusulinella branoserae van Ginkel, 1957, un foraminífero (protozoo) encontrado en las calizas situadas en el rio Rubagón, debajo de Brañosera.

Revilloceras barruelense
Revilloceras barruelense

Wagner-Gentis ha descrito numerosos fósiles recogidos en las calizas de Peña Ruz (Revilla) y Peñas de Villabellaco en los años 50 del siglo pasado. Definiendo entre ellos un nuevo género y varias especies de Moluscos cefalópodos (Goniatites). Revilloceras globosum ; Revilloceras barruelense , Pseudogyrtioceras villabellacoi; Winchelloceras palentinus

Winchelloceras palentinus
Winchelloceras palentinus

Todos ellos citan los nombres de los pueblos donde se recogieron los distintos especímenes. Un caso curioso es el siguiente: En la entrada del bar de Porquera había una laja de piedra que contenía varios fósiles de goniatites. La losa, situada a la entrada del local, servía para que los parroquianos se limpiaran los pies antes de entrar. Roberto Wagner y su mujer la “rescataron”, describiendo una nueva especie: Dombarites cantina Wagner-Gentis

Dombarites cantina
Dombarites cantina


Roberto Wagner a lo largo de su dilatada carrera ha estudiado y descrito numerosos géneros y especies de flora fósil del Carbonífero, muchos de ellos recogidos en los años 50 del siglo pasado en la Cuenca de Barruelo. Destacamos entre ellos: Alethopteris barruelensis Wagner. Recogido por primera vez en Peñacorba a 275m de profundidad entre las capas X y XI.

Alethopteris barruelensis
Alethopteris barruelensis

John A. Knight hizo su tesis doctoral sobre la flora de la Cuenca de Sabero (León) en los años 80 del siglo pasado. En ella describe algunas especies de helechos fósiles, varias de la cuales fueron recogidas por primera vez en Barruelo y Vallejo por R. H. Wagner, quien dirigió su tesis, cediéndole especímenes a J. Knight para ayudar en su descripción.

Pecopteris apicalis
Pecopteris apicalis


Pecopteris apicalis Knight. Recolectado en la escombrera del pozo Campesinos en Vallejo.

Pecopteris bredovii Germar. Recogido en el pozo Calero (Barruelo).

Pecopteris camertonensis Kidston . Recuperado en la escombrera del pozo Peñacorba (Barruelo).

Pecopteris clarkii Lexquereux. Recogido en la escombrera general de Barruelo.

Todos estos nombres y numerosos más, referidos a lugares y pueblos de la Montaña Palentina, han quedados reflejados en la literatura científica, mostrando así la importancia de las especies fósiles descritas en esta parte de la Cordillera Cantábrica y su contribución a la Historia Geológica.


Óliver del Nozal

miércoles, 10 de mayo de 2017

El carbón vegetal. El primer carbón usado por el hombre.

Pila de madera para hacer carbón vegetal
Pila de madera para hacer carbón vegetal

En este blog nos centramos en contaros todo lo relacionado con el mineral que ha marcado la historia de nuestra pueblo y de la humanidad en general. El carbón mineral fue clave para el desarrollo de la máquina de vapor y la revolución industrial, pero no es el único carbón que ha propiciado el desarrollo de los seres humanos. 
El carbón vegetal se lleva utilizando por nuestros ancestros desde el descubrimiento del fuego y hoy en día sigue presente en nuestras vidas. A lo largo de las siguientes líneas, iremos descubriendo qué es, cómo se produce y para qué se utiliza esta "madera carbonizada".

Empezamos por el principio. ¿Qué es el carbón vegetal? ¿Os acordáis del artículo en el que explicaba la formación de coque? Pues esto es algo parecido, pero en vez de carbón, "destilamos" madera. El carbón vegetal es el producto de calentar madera a altas temperaturas en ausencia de oxígeno. El resultado es un material de color negro, frágil y con un alto poder calorífico debido a su elevado contenido en carbono (en torno al 98%).


Diagrama de una carbonera
Diagrama de una carbonera

El sistema de fabricación del carbón vegetal varía de un sitio a otro, pero lo más habitual en nuestro país ha sido la creación de carboneras, enormes pilas de madera cubiertas de arcilla. El carbonero hace una tala selectiva para evitar agotar los recursos naturales que le dan sustento, coloca la madera en forma de pirámide y lo cubre con arcilla y musgo. Debe realizar una chimenea en el centro y unos respiraderos en la base para que el fuego no se apague y alimentarlo con maderos de forma regular. Transcurridas 3 o 4 semanas, la madera se ha convertido en carbón. Cuando el humo salía amarillento, el proceso había finalizado y se abría la pila para sacar el negro combustible que se veía reducido en un 80% respecto al peso inicial de la madera. El carbonero se encargaba del transporte y venta por los pueblos de la zona.
La madera más demandada es la de encina ya que es muy compacta, pero también se hace de roble, pino, eucalipto...
Otro de los sistemas de formación de carbón vegetal es el de los hornos subterráneos, más común en África y algunos países de Sudamérica.

El primer uso que se le dio a este material fue el de pigmentación, ya sea para perfilar los dibujos en el arte rupestre o sobre la piel de los habitantes de las cavernas que lo utilizarían como adorno o camuflaje en las cacerías. Aunque no era carbón vegetal propiamente dicho, podemos considerar como tal a los troncos quemados de las hogueras.
El uso más extendido es como combustible, muy importante para el desarrollo de la metalurgia en la edad del hierro. Las altas temperaturas que alcanzaban las forjas permitían fundir los metales para la fabricación de armas y herramientas. 
Actualmente se sigue utilizando para calentarse y cocinar, sobre todo en países en vías de desarrollo. Como dato curioso, un tercio de la población mundial sigue cocinando quemando madera. En España, el uso que le damos en la calle es para hacer barbacoas y parrilladas.
Al ser un material poroso, se ha utilizado como filtro natural, principalmente de agua y estas propiedades se conocen desde hace más de 2.500 años. El carbón activo está presente en todos los filtros que requieren un nivel muy alto de eliminación de partículas.



Uno de los mayores problemas de la producción de carbón vegetal es la deforestación, que en algunos países se hace de forma indiscriminada e ilegal por parte de los habitantes del medio rural. Un buen aprovechamiento de los recursos puede garantizar que la gente siga pudiendo utilizar el carbón al mismo tiempo que los bosques no se vean mermados, lo que ocasionaría un aumento de la desertización. La generación de gases de efecto invernadero, tanto durante su producción como en su combustión, es otro problema que hay que atacar. El uso de hornos más avanzados puede reducir la emisión de estos gases entre un 60% y un 80%, por lo que la sostenibilidad de estos procesos es factible. El problema está en llegar a las zonas rurales para enseñar a los habitantes locales la forma correcta de hacer las cosas.

Como podéis ver, tanto un carbón como el otro, han sido muy importantes para el progreso de los humanos y aunque los orígenes de ambos son diferentes, los usos son muy parecidos. 
Si quieres saber más sobre cualquier tema relacionado con el carbón, acércate a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Óliver del Nozal

miércoles, 26 de abril de 2017

El penitente. ¿El peor trabajo del mundo?

Penitente minero simonin
El penitente minero (ilustración de Simonin)

Hoy voy a hablaros del que posiblemente sea el peor trabajo del mundo, pero eso lo dejo a vuestro juicio. Hablamos del penitente.
Ha pasado mucho tiempo y casi no hay registros escritos sobre este oficio, pero tenemos un par de referencias en la literatura. La primera se encuentra en el libro "Las Indias Negras", de Julio Verne (1877) y las segunda en "Germinal", de Émile Zola (1885). Ambas novelas que tratan el tema de la minería del carbón, la primera en Inglaterra y la segunda en Francia.

Explosión de grisú
Explosión de grisú (Ilustración de Simonin)

Como bien sabéis, en algunas minas de carbón (especialmente las de hulla) se genera un gas explosivo y asfixiante, compuesto en su mayoría por metano y que se conoce como grisú. Este gas se acumula en la parte alta de las explotaciones, ya que pesa menos que el aire, no huele y es insípido, por lo que su detección ha sido un gran problema hasta que Davy inventó la lámpara de seguridad en 1815.
Este problema se debía a que en el interior de la mina y por aquellos años, la única manera de poder ver era con fuego: candiles, velas, antorchas... Al tratarse de un gas inflamable, los mineros corrían el peligro de que al entrar en contacto con las llamas explotase mientras se encontraban trabajando.

El penitente minero
Penitente (Ilustración de José Frappa)

Sabemos que en el siglo XVIII se explotaban minas de carbón, pero ¿cómo lo hacían? Aquí es donde entra en juego el penitente. Según los textos encontrados, este hombre se introducía en la mina cubierto de sacos, sábanas o telas gruesas empapadas en agua. Sólo se veían de él las manos y los ojos y esta apariencia recuerda a la de los nazarenos de Semana Santa. Se adentraba en la mina una hora antes de cada turno, arrastrándose por el suelo para evitar morir asfixiado por el grisú y con una larga pértiga con una vela en la punta. Al ir avanzando por las galerías, el fuego inflamaba el gas y se creaban explosiones más o menos grandes, que en ocasiones acababan con la vida del penitente. Las telas húmedas eran un intento de evitar que la deflagración calcinara al minero que se hacía un ovillo y rezaba para poder contarlo.
Este oficio era el mejor pagado debido a su peligrosidad y solían aceptarlo ancianos, tullidos que no podrían ganarse la vida de otra forma o gente que prefería tener el bolsillo lleno para gastar en vicios. Aún así, la elevada tasa de mortalidad hacía que faltaran voluntarios, por lo que en ocasiones se ofrecía a presos a cambio de una reducción de condena o incluso la libertad.

Estatua del penitente en la escuela de minas de Madrid
Estatua del penitente en la escuela de minas de Madrid (imagen tomada de lucesenlasminas.blogspot.com.es)

A partir de 1815 el oficio fue desapareciendo ya que no era necesario y se extendió el uso de las lámparas de seguridad, aunque sabemos que a mediados del siglo XIX aún existía en algunas minas, incluso en España. Se han encontrado artículos que hablan de las minas de Sevilla (Villanueva del Río) y de Palencia (en aquella época, en la provincia solo tenían gas las de Barruelo de Santullán y Orbó). En ocasiones, la ventilación no es todo lo eficaz que debiera y el grisú se podía acumular. Con la lámpara de seguridad se sabía de la presencia del gas, pero había que dejar el trabajo ya que no se eliminaba. En esas circunstancias, el penitente entraba con la lámpara para detectar la zona con gas, prendía fuego a una antorcha y la arrojaba a la zona gasificada para quemarlo. 
Este oficio ha perdurado como apodo de algunos vecinos conocidos como los "penitentes".

Óliver del Nozal