miércoles, 21 de septiembre de 2016

I Jornada de Patrimonio Minero Común. Nuestra visita a Mieres.

Pozo Santa Bárbara
Pozo Santa Bárbara
El pasado 16 de setiembre, el Ayuntamiento de Mieres organizó las I Jornadas de Patrimonio Minero Común, un evento interregional en el que nos pudimos reunir con representantes del Ayuntamiento de Mieres (muchísimas gracias al alcalde Aníbal Vázquez y al concejal de cultura, Juan Ponte),la responsable de Territorio Museo, miembros de la Asociación Santa Bárbara, desde Fabero, miembros del Ayuntamiento y de la asociación de mineros, el director del Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, la directora del Museo de la Minería del País Vasco, el director del Museo del Ferrocarril de Asturias, representantes de la Fundación Adaro y demás asistentes relacionados con nuestro mundo.


Alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez
Alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez
La idea de este proyecto es la de crear lazos de unión y colaboración entre las distintas entidades, un hermanamiento ya que no tenemos que vernos como competencia. Las cuencas mineras han sufrido y siguen sufriendo una despoblación vertiginosa y necesitamos reconvertir nuestros recursos para dar un futuro a los vecinos que decidimos quedarnos. Las sinergias entre todas las cuencas  nos pueden hacer más fuertes y así tener más opciones de conseguir nuestros objetivos.


Visitando el Centro de Interpretación del Poblado Minero de Bustiello
Visitando el Centro de Interpretación del Poblado Minero de Bustiello

A pesar del pronóstico del tiempo, el cielo nos dio tregua durante las visitas y pudimos disfrutar de una agradable temperatura. Tras una bienvenida y presentación en la casa de cultura de Mieres, un autobús nos llevó a visitar el Poblado Minero de Bustiello donde nos explicaron la historia de tan singular enclave y pudimos ver el centro de interpretación y la iglesia, que sin duda es la joya del pueblo.


Pozo Santa Bárbara
Pozo Santa Bárbara

Nuestra siguiente parada fue el Pozo Santa Bárbara (declarado bien de interés cultural en 2009), parcialmente restaurado y tenemos que agradecer a HUNOSA el que nos abriera el pozo para realizar una visita de la mano del arquitecto encargado de la restauración.


Socavón de la Rebaldana
Socavón de la Rebaldana
Continuamos a pie junto al río hasta llegar al Socavón de la Rebaldana, donde miembros de la Asociación Cultural y Minera Santa Bárbara han recuperado unos metros de una antigua mina de montaña en la que se explica cómo era el trabajo de los mineros.


Pozo Espinos
Pozo Espinos
Reunión de instituciones
Reunión de instituciones

Un poco más adelante llegamos al Pozo Espinos, una verdadera joya en miniatura que merece la pena ver. Bajo la torre de extracción, tuvimos una reunión en la que se plantearon ideas e inquietudes y los representantes de los diferentes organismos pudieron exponer lo que les había movido a participar en el proyecto y hacer una declaración de intenciones.


Foto de grupo frente al monumento del Pozo Fortuna
Foto de grupo frente al monumento del Pozo Fortuna
De ahí fuimos a comer (muy bien, por cierto) donde pudimos hablar de forma más relajada con los participantes y tras la copiosa comida, visitamos el Pozo Fortuna, un lugar en el que se te encoje el corazón ya que es la mayor fosa común de Asturias.


La concejala de cultura de Barruelo (Maribel Martínez) recibiendo un obsequio de su homólogo de Mieres (Juan Ponte)
La concejala de cultura de Barruelo (Maribel Martínez) recibiendo un obsequio de su homólogo de Mieres (Juan Ponte)
El evento terminó con una entrega de obsequios en el Atenéu de Turón y la despedida por parte de las autoridades. 
Volvimos a casa con un muy buen sabor de boca, en una jornada en la que hemos entablado relación y amistad con gente con ideas comunes y ganas de remar en la misma dirección.
Gracias de nuevo por hacer esto posible y esperamos que el año que viene, haya continuidad con el proyecto.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Reglamento de Policía Minera. Prevención de riesgos laborales en la mina.

Reglamento de Policía Minera de 1897
Reglamento de Policía Minera de 1897

Hasta finales del Siglo XIX, en España el estado no toma parte de forma legal en las condiciones de laborales de los trabajadores. 
Debido al ambiente de peligrosidad e insalubridad de las minas, es aquí donde se inicia el camino hacia las leyes de prevención de riesgos laborales con la instauración del Reglamento de Policía Minera de 1897. 
El 12 de mayo de 1881, el ministerio de fomento ordena a la junta superior facultativa de minería que formule proyecto del reglamento y no es hasta el 15 de julio de 1887 cuando se publica.

Uno de los aspectos más importantes que trata este reglamento es el del control e inspección del cumplimiento de la normativa preventiva. 
Se establece un mínimo de una visita al año a  cada una de las minas por parte de un inspector especializado, que controla las condiciones de seguridad e higiene y lleva un registro de las medidas de obligado cumplimiento y las recomendaciones para comprobar que se llevan a cabo. 

Pedro Otaola, uno de los vigilantes del Pozo Peragido
Pedro Otaola, uno de los vigilantes del Pozo Peragido
También se hace partícipes a los ingenieros para que avisen si detectan un peligro inminente y lleven a cabo las medidas oportunas. Del mismo modo, deberán hacer un informe y poner en conocimiento del director de la mina o de un juez en caso de accidente grave o mortal.
Otro de los avances es la instauración de una nueva figura que tendrá gran peso en las minas de carbón con grisú. El vigilante. Su trabajo consiste en verificar que los obreros cumplen las disposiciones de seguridad, así como comprobar que los trabajos se realizan con las debidas condiciones de seguridad.

El título tercero habla sobre los talleres, fábricas y motores concernientes a la industria minerometalúrgica, que entre otras cosas tienen que informar del número de máquinas de vapor y motores de aire comprimido que serán revisados por un ingeniero que acreditará su buen funcionamiento mediante una placa.

Brigada de rescate de una mina de Asturias
Brigada de rescate de una mina de Asturias
Es de obligado cumplimiento disponer de un servicio sanitario en cada mina o grupo de minas con un médico a menos de 10 km, un botiquín y una camilla. Así mismo, el empresario debe dar formación constante a los empleados en materia de primeros auxilios, tiene que disponer de material de rescate y revisar de forma periódica su buen estado.
Los obreros no podrán entrar en la mina en estado de embriaguez o con alguna enfermedad que pudiera comprometer su seguridad.

Por último, se establecen las sanciones que se podrán llevar a cabo en caso de no cumplir con las normas de seguridad e higiene. Este primer reglamento no tuvo el éxito esperado, pero se fue refinando en los posteriores y podemos decir que es el precursor de la prevención de riesgos laborales en nuestro país.

Si quieres saber más sobre las condiciones de trabajo de los mineros o cualquier otra cosa relacionada con la minería del carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Las Carboneras. Un economía paralela.

Mujer minera
Mujer minera

Las minas de carbón han creado mucha riqueza, pero no a todos por igual. Los silicosos no cobraban una buena pensión hasta que no llegaban a la edad de jubilación. Lo mismo pasaba con las viudas que tenían que buscarse la vida para sacar adelante a la familia o con las parejas con demasiadas bocas que alimentar.

Uno de los recursos que había en las cuencas mineras para aportar un dinero extra a la unidad familiar era la recogida de carbón en las escombreras de lavado.
Hasta finales del siglo XX no existían sistemas realmente eficaces de lavado de carbón, por lo que entre las montañas de escombro se perdían toneladas del negro mineral. De hecho, uno de los mayores empresarios mineros de España hizo fortuna lavando las escombreras de lavado y aprovechando todo ese carbón que había quedado enterrado de nuevo.
Era habitual encontrarse a grupos de mujeres y muchachas esperando a que llegaran las vagonas tiradas por bueyes o la maquinilla con el escombro procedente del lavadero. Niñas que tenían que aportar un dinerillo en casa, viudas a las que no les llegaba la pensión o mujeres de silicosos jóvenes que no podían realizar otro trabajo y el jornal se les terminaba antes que el mes.

Cuando la vagona basculaba y se vaciaba de escombro, las mujeres se acercaban y con las manos iban apartando el estéril, rebuscando con los dedos las pequeñas piedras de carbón. Allí pasaban las horas llenando los cuévanos de mineral, independientemente de la climatología ya que el dinero era necesario. Con la carga lista se dirigían a intentar vender la producción a la "Empresa" y cuando no lo conseguían, acudían a los vecinos o lo utilizaban para autoconsumo en el peor de los casos. Mas adelante, empezaron a proliferar los grupos de mujeres que se unían y vendían el carbón a un mayorista, funcionando como una especie de cooperativa sabiendo que tendrían toda su producción vendida.
También era habitual encontrar en los cruces de vías a las escarabilleras, mujeres que recogían los restos del carbón que no habían prendido en su totalidad y eran desechados por los trenes de vapor. Luego lo vendían a un precio muy bajo para alimentar los hogares y estufas ya que sigue teniendo poder calorífico. En las zonas con empresas metalúrgicas era una práctica más habitual ya que todo el carbón estaba localizado en las escombreras de las labores de fundición. En el País Vasco era tan abundante que incluso se usó para asfaltar calles y sendas.

El agua que sale del lavadero tiene un alto contenido en carbón, principalmente polvo, que puede ser aprovecha. Las carboneras lo embalsaban haciendo unas desviación en el río, luego lo desecaban y recogían el fango resultante. A esta papilla compuesta de carbón desmenuzado, polvo y agua se le conoce como islán y se usaba para crear unas pastillas que se utilizaban como combustible en las estufas y cocinas; los ovoides.

Gracias a esta pequeña economía en torno a las minas, muchos hogares salieron adelante y hoy podemos conocer su historia.
Si quieres saber más sobre la vida en las cuencas mineras o sobre cualquier otro tema relacionado con el carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán.¡Te estamos esperando!

martes, 30 de agosto de 2016

Exhibición de entibación en Barruelo de Santullán. 20 de agosto de 2016

Exhibición de entibación en Barruelo de Santullán 20/08/2016
Exhibición de entibación en Barruelo de Santullán 20/08/2016
El pasado 20 de agosto tuvo lugar en Barruelo la exhibición de entibación del Club de Entibadores Palentinos, gracias al Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León. Durante una hora, pudimos ver cómo se realiza la entibación, un proceso que requiere de mucha pericia y precisión para asegurar la máxima seguridad. Hemos grabado un par de vídeos para acercaros este "arte" y que podáis ver el esfuerzo que requería este oficio. 

El primer vídeo es un pequeño resumen de 4 minutos en el que hemos intentado recopilar todo el proceso. El segundo es un poco más largo, 13 minutos, por si queréis verlo con tranquilidad y en profundidad.  




También os dejamos la colección de fotos que hicimos del evento.
Si queréis saber más sobre la entibación o cualquier otro tema relacionado con la minería del carbón, no dejéis de venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡¡Os estamos esperando!!



miércoles, 24 de agosto de 2016

El Canal Subterráneo de Orbó

Grabado del canal subterráneo de Orbó
En 1879 el ingeniero de minas Mariano Zuaznávar y Arrascaeta se hizo cargo de la dirección facultativa de las minas que Esperanza de Reinosa tenía en Vallejó de Orbó. Las instalaciones estaban un poco anticuadas y uno de los trabajos del facultativo fue su modernización, pero centró sus esfuerzos en el sistema de transporte exterior del carbón. Consiguió que el carbón de los dos pozos más importantes (Jovita y San Rafael) saliera por el mismo sitio y creó una línea ferroviaria que lo transportaría hasta la estación de Cillamayor donde se unía con al línea de Barruelo Quintanilla.
Otra de las obras del ingeniero fue solucionar los problemas que de ventilación, transporte interno y evacuación de aguas en los pozos y el resultado fue una de las obras de ingeniería minera más importantes del siglo XIX: El Canal Subterráneo de Vallejo de Orbó.
  Foto de la salida del canal de Orbó
Foto de la salida del canal de Orbó

Una de las soluciones al problema de las aguas era la incorporación de máquinas de extracción más potentes, pero al usar bombas, hay que dejar un macizo de protección para evitar la infiltración del agua de la superficie. Para solventar esto y sacar la máxima rentabilidad, Zuaznávar se inspiró en los canales subterráneos de Alemania e Inglaterra,que servían para evacuar el agua y transportar el carbón a través de ellos.
Con este ingenio, se consiguieron eliminar los tres mayores problemas: filtración de las aguas, ventilación y transporte del carbón.
Se dio el visto bueno a esta titánica obra, única en España, a pesar del gran coste que supondría para la empresa minera, que esperaba recuperar la inversión gracias a la reducción de costes y la extracción del carbón de los macizos de protección.
Recreación del interior del canal de Orbó
Recreación del interior del Canal de Orbó
El canal consistía en una galeria impermeable de 1.775 metros, que partía de la caldera del pozo Rafael a 112 metros de profundidad y terminaba cerca de la estación de Cillamayor.
En 1879 se firmó el presupuesto de la obra con un costo estimado de 30.000 duros (unos 900€) y un plazo de ejecución de 26. Para la construcción del canal se utilizaron 1.228 kilos de dinamita y 6.228 kilos de pólvora creando una galeria hexagonal de 2,20 metros en la base y 1,60 metros en el techo.
En el interior, junto a la sala de calderas, se creo un muelle de descarga donde se pasaba el carbón de los vagones a las chalanas que circulaban por el canal. Estas tenían 10 metros de largo, 1,6 de ancho y 1 de alto y se movían gracias a un cable flotante que utilizaba como fuerza motriz el agua que caía desde el pozo.
Una vez hechas todas las comprobaciones para garantizar la seguridad de las instalaciones y terminar de rematar pequeños detalles, se inauguró oficialmente en marzo de 1884, 71 meses después de empezar. El costo final fue bastante superior, alcanzando 50.000 duros (1.500€) lo que llevó a la empresa a una grave situación económica y en 1886 se liquidó la sociedad. Los gastos extra del canal, la creación del ferrocarril del noroeste y la llegada de los carbones asturianos a Madrid a un precio más competitivo, hicieron que las minas de Orbó dejaran de ser rentables. La complejidad del canal fue su perdición y a pesar de que se intentaron reformas para intentar seguir usándolo, termino por desecarse y colocar una vía usando animales para arrastrar los vagones hasta 1915, cuando se cambió la fuerza animal por la eléctrica.

En 1969 cesan los trabajos en pozo Rafael por lo que el canal se deja inundar. Hoy en día, rodeado de una pequeña laguna,  sólo queda la parte superior del arco que daba entrada al canal con una piedra de arenisca en la que se intuyen las siglas S y E (Sociedad Esperanza de Reinosa) y un año, 1883. Son los últimos vestigios de lo que en su día fue una excepcional obra de ingeniería dentro de la minería de carbón de nuestro país.

Si quieres saber más sobre el Canal de Orbó o sobre cualquier otro tema relacionado con el carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

Fuente: Colección de historia de la montaña palentina nº9.

miércoles, 17 de agosto de 2016

El Desprendimiento Instantáneo de Grisú.

Cuadro de un accidente de grisú de Brosio.
Cuadro de un accidente de grisú de Brosio.

Hoy vamos a tratar un tema bastante espinoso ya que no entendemos muy bien cómo y por qué ocurre, pero vamos a intentar simplificarlo al máximo (aunque se pierda un poco de rigor científico) para que todo el mundo lo entienda.
En condiciones normales, el grisú es explosivo cuando se encuentra en una concentración de entre el 4 y el 16 por ciento (dependiendo de las condiciones de la atmósfera), respecto al volumen total de aire. En esta situación sólo se necesita una chispa, llama o fuente de calor para hacer que la atmósfera minera se inflame y explote, pudiendo acabar con la vida de todas las personas que se encuentren en el interior de la mina.
El uso de herramientas neumáticas y la prohibición de manipular las lámparas y la de fumar en el interior disminuyen drásticamente la posibilidad de que ocurra este tipo de accidentes, por lo que hoy en día es un riesgo "asumible".
Cuando se abrió el Pozo Calero y se empezaron a realizar labores a gran profundidad, los trabajadores se encontraron con un comportamiento diferente del grisú. Se producían explosiones "en seco", sin fuego, sin necesidad de que se originaran por una chispa o llama. Estas explosiones eran inevitables y no se podían predecir, por lo que el número de muertos en el pozo barruelano empezó a aumentar.
Los ingenieros  de El Calero tuvieron que reinventar la minería del carbón para luchar contra este nuevo enemigo desconocido en nuestro país, creando sistemas de seguridad y laboreo nuevos que se adecuaran a las especiales características del grisú de nuestras minas.
Por aquella época se conocían los desprendimientos instantáneos en las cuencas belgas, pero la información era muy escasa.
Hasta que se abrió El Calero, la peligrosidad de las minas de carbón se encuadraba en 3 categorías, 1, 2 y 3, siendo esta última la más peligrosa. Con el nuevo reglamento de policía minera de 1934, hubo que crear una cuarta categoría para minas con desprendimientos instantáneos de gruisú y a pesar de todas las medidas paliativas, estos fueron una constante hasta que se cerró el pozo por primera vez. Es por esto que está considerado como uno de los pozos de carbón más peligrosos de España.

Grabado de un accidente de Simonin, "la vie souterraine"
Grabado de un accidente de Simonin, "la vie souterraine"
Pero, ¿a qué se debe este desprendimiento instantáneo? En minas de gran profundidad con capas muy grisuosas, el avance de las galerías y el trabajo en los tajos debilitan las paredes del carbón lo que puede desencadenar la liberación de una bolsa de grisú. Esta, suele ir acompañada de la liberación de una gran cantidad de polvo y combinados, pueden asfixiar a los trabajadores. Pero el mayor problema es cuando la mezcla de grisú y aire explota, pudiendo proyectar gran cantidad de carbón a alta velocidad, siendo mortal en la mayoría de los casos.
Durante millones de años, el metano adsorbido en el carbón ha estado en equilibrio, el cual se rompe con las labores de explotación, se modifican las presiones del gas respecto al exterior y se produce la explosión. Para entender esto, vamos a poner un ejemplo de la vida cotidiana. Si cogemos una lata de refresco con gas y la agitamos, al abrirla se produce una liberación del gas del interior de forma violenta debido a una diferencia de presiones. Esta liberación arrastra consigo el líquido que lo rodea. En la mina ocurre lo mismo con el grisú, el gas se libera de forma violenta arrastrando consigo lo que le rodea, en este caso el carbón.

Hoy en día ya no hay pozos de cuarta categoría en funcionamiento en España, pero nos queda el recuerdo de los cientos de mineros que perdieron la vida en uno de ellos.
Si quieres saber algo más sobre los desprendimientos instantáneos de grisú o sobre cualquier otro tema relacionado con la minería del carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!

miércoles, 10 de agosto de 2016

La Escombrera. Impacto en el paisaje y su restauración.

Escombrera de lavado de Barruelo de Santullán
Escombrera de lavado de Barruelo de Santullán

Uno de los elementos que caracteriza el paisaje de la cuenca minera del Rubagón y el de muchas otras cuencas es el conjunto de escombreras. En la entrada de Barruelo, desde Aguilar de Campoó, nos encontramos con una cordillera de roca negra que se extiende durante varios kilómetros adentrándose en el bosque. Es un paisaje que no deja indiferente y que ya forma parte de nuestras vidas. Es cierto que mejor estaría poblado de bosque, pero le hemos sacado partido como atrayente turístico o para los amantes de los fósiles.
Hablamos de la escombrera de lavado, una inmensa acumulación de estériles procedentes del lavadero, donde el carbón que sale de la mina se separa de todo lo que no es carbón. Estos deshechos se acumulan en escombreras próximas al lavadero ya que no tienen ninguna utilidad efectiva. No sirven para áridos, ni para rellenos y todas las propuestas que se han creado para su utilización han resultado inviables.
Hace unos años nadie se preocupaba por el impacto de las minas en el entorno pero hoy en día es algo muy a tener en cuenta. A la hora de plantear una explotación minera, se deben de tener en cuenta tres aspectos fundamentales: Prevención (intentar alterar el medio lo menos posible), restauración (devolver el aspecto original al terreno) y  remediación (solucionar los problemas persistentes tras la restauración). 
Hay muchas escombreras anteriores a que se obligara a cumplir este protocolo y son esas las que nos acompañarán en los pueblos mineros hasta que el bosque reclame lo que es suyo.
Escombrera de lavado de Barruelo de Santullán
Escombrera de lavado de Barruelo de Santullán

Una vez finalizada una explotación a cielo abierto, una mina subterránea o al clausurar una escombrera, la empresa debe restaurar la zona intentando que quede con el aspecto original.
EL hueco dejado por el cielo abierto se suele rellenar con el escombro extraído y es habitual generar un lago artificial en el hueco que quede. 
Las minas subterráneas se sellan y si existe peligro de subsidencia (hundimiento), se rellenan las galerías para que no colapsen.
Pero vamos a centrarnos en el tema que hoy nos ocupa. Las escombreras. A la hora de crear una escombrera nueva, se intenta reducir al máximo el impacto visual alejándolas de las zonas pobladas o de tránsito. Esto es fácil en zonas de topografía abrupta y algo más complicado y costoso en terrenos abiertos.
Muchas veces los problemas vienen de las escombreras ya existentes que deben remodelarse para aumentar tu integración paisajística, creando pantallas de vegetación que la oculten.
Otro de los aspectos a tener en cuenta es el de evitar la dispersión de los productos de la escombrera (lixiviados) ya sea por escorrentía o infiltración. Esto implica impermeabilizar la escombrera y canalizar todos estos lixiviados hasta una zona donde se pueda actuar contra ellos.

Escombrera de Ciñera (León) restaurada
Escombrera de Ciñera (León) restaurada

Una vez que tenemos la escombrera clausurada, tendremos que darle formas naturales, evitar que sea muy alta y aprovecharnos de la orografía para ocultarla. Hecho esto, la cubriremos con una capa de tierra vegetal para realizar una hidrosiembra, que consiste en introducir una serie de semillas de especies vegetales autóctonas con fertilizante. 
En nuestra zona, lo mejor es utilizar herbáceas leguminosas que darán paso a escobas (Cytisus sp.) y que prepararán el terreno para la colonización por el roble. Este proceso puede llevar décadas, por lo que es muy importante hacer un seguimiento, algo que hoy en día no se suele llevar a cabo.

Si quieres saber más sobre las escombreras o cualquier otro tema relacionado con la minería del carbón, no dudes en venir a visitarnos al Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán. ¡Te estamos esperando!